Que rápido vino de lejos
Que beso mi orilla
Que llenó mi pecho de espuma
Que abrazó un instante la arena
Que pronto volvió al mar, su casa
Que se fundió en un mar revuelto
Y se perdió en el horizonte

Prefiero dárselo a la marea
Que sigue fiel a la luna
Que lleva toda el agua consigo y la devuelve
Que hace mar lo que fue tierra
Que no hace ruido y atrapa
Que desnuda y viste las rocas cada vez
Que no tiene prisa
Y que siempre llega, aun dormida.

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