El viento arrancó breve,
suave como una brisa,
recorría rozando apenas,
la verdad desnuda.
Se enredaba,
queriendo estar,
por los rincones escasos
de la piel,
meciendo primero,
batiendo después,
uno a uno los cabellos
sembrados como un trigo agostado.
Se había hecho por voluntad
oscuro,
y el dulce primero
a veces,
se iba deshaciendo sal.
El espacio acariciando
sus dimensiones mas secretas.
El tiempo lentamente
acelerándose,
llegaría al vértigo,
aun no.
Cada vez mas cerca,
cada vez mas dentro.
Se paró un instante
Al llegar allí,
Mas todo siguió
como una estrofa
de la misma canción,
sencilla.
Pasa,
No temas,
Dejándose ir
por fuera
una descarga
casi eléctrica.
Lo consciente giró
a lo inconsciente
por un segundo,
volviendo en si
tan de repente
como vino.
Pero ya no era igual.
En secreto.
Como una danza
de delfines,
el mar
batía sus mareas.
Atrapada en sus olas
giraba la luna
Atrás el valle,
la cima enfrente
más cerca.
Calor sin sol,
vapor de selva,
hacia delante
y mas ascenso,
Ahogo sin gritar.
Ahora se ve blanco
Querer atrapar el instante
y no poder.
Ni por un momento.
Trémulo
El universo
se hace espuma.
Y el cielo se desploma
Exhausto
Como la última certeza
En silencios de cristal
Transparente.
Dos

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