. En el lugar en el que la ciudad perdió su nombre, deambula Gael en busca de identidad. Está inquieto, presiente que se ha perdido, y el tiempo pasa, le aprieta, conocedor como es de que si cambia el día no llegará a ser quien quiere ser.
. Ha salido tarde del otro lado, no es precisamente la puntualidad su mejor virtud.
. Llueve copiosamente y Gael que no estaba preparado para el agua, empieza a encoger lentamente y todo lo que le circunda adquiere un tamaño descomunal, caricaturesco.
. Corre en todas direcciones buscando un tobogán que le transporte del imaginario al imaginado, atravesando la atmósfera de un planeta que sueña.
. Le han hablado de un espejo azul que comunica estos mundos paralelos, y lo busca desesperadamente. Tanto que está a punto de claudicar, darse por siempre huérfano de cuento. Sin embargo es incapaz de volver sobre sus pasos pues los pasos en el viento desaparecen para siempre.
. Divisa a lo lejos una manada de castaños que celebran sus campeonatos anuales de natación. Gaél pregunta al castaño más viejo el lugar exacto del espejo azul, y éste le señala la segunda cara de la luna. Es fácil encontrar la segunda cara de la luna, siempre está detrás. Y detrás siempre es un lugar conocido. Gaél llega diminuto, empapado y muy cansado a la segunda cara de la luna donde se reconoce al fondo de un reflejo azul.
. Un cartel de madera se bambolea por el viento, Reza: cuentos. Gael lo atraviesa y le recibe un comité de mil personajes conocidos de todos los cuentos vestidos de todos los colores, eternamente inmortales. – Ya eres uno de los nuestros, lee en una gran pancarta. Parece ser que te han nombrado protagonista del último cuento del universo, le susurra el Mago de Oz, y una niña pirata le da un beso de espuma.
. Disculpen el retraso no terminaba de encontrarme. Dijo Gaél antes del fin.
. Ha salido tarde del otro lado, no es precisamente la puntualidad su mejor virtud.
. Llueve copiosamente y Gael que no estaba preparado para el agua, empieza a encoger lentamente y todo lo que le circunda adquiere un tamaño descomunal, caricaturesco.
. Corre en todas direcciones buscando un tobogán que le transporte del imaginario al imaginado, atravesando la atmósfera de un planeta que sueña.
. Le han hablado de un espejo azul que comunica estos mundos paralelos, y lo busca desesperadamente. Tanto que está a punto de claudicar, darse por siempre huérfano de cuento. Sin embargo es incapaz de volver sobre sus pasos pues los pasos en el viento desaparecen para siempre.
. Divisa a lo lejos una manada de castaños que celebran sus campeonatos anuales de natación. Gaél pregunta al castaño más viejo el lugar exacto del espejo azul, y éste le señala la segunda cara de la luna. Es fácil encontrar la segunda cara de la luna, siempre está detrás. Y detrás siempre es un lugar conocido. Gaél llega diminuto, empapado y muy cansado a la segunda cara de la luna donde se reconoce al fondo de un reflejo azul.
. Un cartel de madera se bambolea por el viento, Reza: cuentos. Gael lo atraviesa y le recibe un comité de mil personajes conocidos de todos los cuentos vestidos de todos los colores, eternamente inmortales. – Ya eres uno de los nuestros, lee en una gran pancarta. Parece ser que te han nombrado protagonista del último cuento del universo, le susurra el Mago de Oz, y una niña pirata le da un beso de espuma.
. Disculpen el retraso no terminaba de encontrarme. Dijo Gaél antes del fin.

1 comentario:
jooooooder me a encantao, ahora ya sé porque no encuentro mi lugar en el mundo...¿dónde coño está el espejo azul?
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