. ¿Por qué cuando más lo necesito me quedo sin tabaco? Que frío, joder. Y encima esta lluvia me está calando hasta los huesos. Me he perdido y llego tarde una vez más llego tarde. ¿Quién me mandaría no coger el paraguas? Si es que no llovía en el otro sitio. ¿Perdone, tiene un cigarro? Vaya, lo siento, espere que le limpio. Disculpe, discúlpeme no he visto el charco. Lo siento, adiós adiós. Y encima no fumaba.
. Abandono. Me vuelvo a casa, cojo un taxi y vuelvo a casa. Uffff que tiritona. Y donde pillo un taxi yo por aquí, si esto no es ni mundo. A ver por allí parece que hay más luz. Menuda cuestecita. Esto deben ser las cocheras que me dijo el tío. Entonces no estoy tan lejos. Un parque tiene que haber un parque con castaños cerca y en la calle ancha la segunda a la derecha. ¿A la derecha o a la izquierda? Ya no me acuerdo, pero creo que voy bien.
. Ese debe ser el parque porque me acabo de torcer el pie con una castaña. Una calle ancha... pues no la veo, si no hay calles aquí! Con este frío y esta lluvia me estoy meando. Ni miro la hora, debe ser tardísimo. ¡La calle ancha!. Vamos esta debe ser la ancha porque no hay otra, pero vamos que ancha lo que se dice ancha no es.
. ¡Ey! Un taxi... ¿lo cojo? ¡Ehhh! ¡Por dudar! Ahora lo he perdido por dudar. Mañana en la cama, como si lo viese. La segunda, derecha, era derecha, seguro.
. Una puerta de espejo azul: “Cuentos”.
. Aquí es.
. Hola, buenas noches. Soy el protagonista del cuento que estaban imaginando. Disculpe el retraso estaba perdido.

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