Bienvenido, bienvenida,
Si algo te conmueve o te sugiere alguna idea, te doy las gracias por compartirla.
Besos y/o abrazos.

martes, 12 de febrero de 2008

Cenando con los Rosch

Mira Jacinto, que vergüenza me has hecho pasar. No vuelvo a ir contigo a casa de los Rosch. ¡Que bochorno! No sabía donde meterme.

¿Desde cuando comes las croquetas con las manos? En mi presencia nunca, no sé que harás cuando te juntas con los amigotes del golf, porque en los lunch que nos prepara la doncella no se incluyen las croquetas, que te engordan una barbaridad y me parecen súper vulgares. ¡Te has comido cinco seguidas! Cuando la señora de Rosch quiso tomar una, casi se la quitas de la mano, y era la última. Y traga antes de beber, ¡por favor! que la mezcla de Chateau d’Yquem con pasta de croqueta no es solo un atentado al paladar y el buen gusto, sino a la vista también, especialmente entre los empastes dorados de tu boca. Cuando parecía que disimuladamente tosía ¡es que me daban arcadas!

Lo mismo de siempre con el pan, te he dicho todas las veces del mundo que tu pieza es la de la izquierda. Le has dejado a Maripi sin pan. Cuando ha querido hacer uso de él, no veas la cara que ha puesto, lo ha buscado hasta debajo de la mesa., y al final, por no molestar al servicio, ha empujado con una patata parisien, que aunque discreta, me he dado cuenta.

¿Y que me dices cuando le pediste al cocinero que te pasase más la carne?. ¡Me quedé muerta!. Él te dijo muy educadamente que era un carpaccio, y tú como si nada, insistiendo. Pues si no te gusta la carne cruda no la comas, pero no me montes el numerito.

Y menos mal que la segunda botella de champaña no nos la bebimos, si no, te tengo que traer a rastras. La mitad distribuida por aspersión entre los comensales, todos empapados, cuando trataste de evitar que se saliese la espuma tapando la botella con la palma de la mano ¡A quien se le ocurre! Y la otra mitad contaminada por los trozos de cristal de tu copa, a ver si brindas un poco mas suave, el cristal de Murano es carísimo y cuesta reponer piezas iguales. Eso sí, por lo menos, el champaña disimuló los lamparones que te caíste con la salsa Bernaise. No te compro más corbatas de seda, estás avisado, que se lavan muy mal y cuando no la metes en la vichyssoise, te salpicas con cualquier cosa. ¡Y no me pongas esa cara de póquer que tenías que estar afectadísimo! Seguro que los Rosch están aún hablando de nosotros.

Anda, cámbiate de ropa, vamos primero al club y esos pantalones te vienen anchos y se te suben hasta el pecho.

Hablando de pecho, ¿Crees que es adecuado un escote palabra de honor que llevaba Maripi para una cena? Desde luego no se quien es su modisto, pero está muy mal aconsejada. ¿Estarás de acuerdo conmigo no? Porque lo que es mirarle el escote si que lo hacías muy bien. ¿Verdad?

¿Verdad?

¡Jacinto!

No me lo puedo creer, te has quedado dormido encima de mi abrigo de astracan, ¡Levanta! Y cámbiate de prisa que llegamos tarde.

Por cierto, hoy cenamos con los Rivadavia en Horcher.

4 comentarios:

Juan dijo...

Yo creo que he vivido situaciones no iguales, pero sí parecidas. Es el mundo en el que, en el teatro, es más importante el decorado que la representación y la historia...
Es un mundo que no entiendo. Debo ser demasiado simple o no ser persona, o al menos miembro activo de esta sociedad; porque decía Durkheim que las normas, el derecho, las convenciones; eran cristalización de la sociedad...
Y encima pienso, Keko, que eres un genio...

Diana Puig dijo...

Ostia que bueno ...me ha encantado eres un maestro del humor, me he imaginado las escenas de Jacinto (que se lo ha pasado de muerte el hombre), me encanta, me encanta, tú sabes lo importante que es para mi reírme, pero reírme a carcajadas de esas que hace que todo el mundo te mire "esa ha sido mi situación hace unos momentos..y todavía", empezar así la mañana da gusto, eres muy bueno keko te lo digo de corazón, no me dejes nunca el blog es lo único que nos mantendrá vivos a los dos, te envío una sonrisa inmensa, didi.

Keko dijo...

Hola Juan, el gran teatro del mundo... mejor no comprenderlo, si compadecerlo, a veces. Nunca victima de las convenciones... y de lo demás no te digo nada porque me consta que no eres objetivo, no en vano tenemos la misma sangre... Un beso.

Didi, me sonrojo... dices tantas cosas bonitas que me haces dudar de si lo he escrito yo. Si te ha hecho reir, me siento mas que satisfecho, motivos para reir nunca sobran. Gracias también de corazón. Espero no defraudarte.
Un gran abrazo.

merche dijo...

Gracias por arrancarme una sonrisa en éstos momentos.
Un beso