Hoy,
que durará tanto
como al pronunciarlo,
muy temprano me amenaza
-
Te voy a llover,
y me muestra,
plomizo,
su seno de espuma colmado,
que empieza a desgarrarse,
como arañando despacio
una pared.
Su viento huele
levemente a tristeza,
tristeza de otoño
que corresponde.
Sin embargo no me hiere,
se confunde,
y la lluvia en este caso
me fecunda
el ánimo
sediento.
